El cristalino formol de tus lágrimas
recubre grácilmente la aorta de mi ayer
Una vena cava en mí, el desangrar punzante
El desangrado, suave y dulce
de los minutos,
de la arena;
de la punta de mis dedos
Los segundos, las horas; el silencio
El pasar del silencio al tragar la saliva
El carraspear de mi garganta, el viento
Sufre
Punzante
la sangre de mis manos
El moverse
despertar
El peso del gorgoteo del vaso