Quémate en mí, derrite tus manos sobre mi cuerpo.
No.
espera.
No me quemes
que ya estoy quemado, que ya soy humo.
Déjame encontrar el espacio entre el dolor y tus besos.
No.
Prende tu luz en mi ventana,
déjame
ver cómo iluminas tu camino.
Te acompañaré, candela, con mi luz; tu LUZ.
Desde el otro lado de la acera,
la cera al caer en tus párpados me quema.
QUEMAla: candela del tiempo.