2025
Si las mesas comenzaran a caerse una por una, dejando atrás su cualidad de mesas, y si todas las láminas de conglomerado y vinilo, con textura de madera, se desmoronaran y se convirtieran en polvo, no cambiaría el hecho de que las mesas que habitan en mi mente (una de ellas en la que nos tomamos de las manos, o tomamos un café, al menos), continuarán teniendo la suficiente relevancia para provocar la muerte de un archiduque, ahorrándonos así unos cuantos años de guerra.
Quizá en esa mesa se inicie una conspiración para derrocar al gobierno, o quizás un plan maquiavélico para acabar con un tal Carlos. Quizá en esa mesa pienses en matarme, y lo planees con la persona que amas (en este caso, no soy yo, puesto que soy la mesa).
Pensarán en la foto que se tomaran su aniversario, Cuantos hijos van a tendran, uno se llamará Miranda y el otro preservará de una forma cruel mi nombre y pagarán el mismo precio que yo: el precio de ver mi cuerpo y sus cuerpos diseminados sobre esa mesa.
Una mesa hecha de mi cuerpo conglomerado, mi cadáver, diseminado.