Sobre los ensayos

Señalar lo que es crucial o digno de prestar atención. Criticar, lo que requiere ajuste, lo que sostiene o puede derrumbar una obra como si esta fuese un edificio. A este le podemos atribuir la condición de estar bien o mal construido, como si las obras pudieran recibir valores morales; entiendo que este bien o mal habla desde un punto de vista estético, pero pienso es reduccionista, porque pretende que las obras sean eso: una construcción que positivamente afecte al individuo. Ese edificio poético se erige sobre estructuras semánticas que intentan ordenar las palabras como si fueran órganos de un cuerpo vivo.

Realmente ¿por qué en un ensayo sobre ensayos hablo de la crítica? Porque este blog no pretende sistematizar ni fijar verdades, sino ensayar la escritura como un espacio donde la palabra es, baila y juega; hace un tacto y contacto con la realidad.

Algo al respecto escribí hace años, pero no tiene sentido contarlo en el contexto de este blog de forma aislada; por tanto, lo anclo a la realidad actual, nombrándole como Poema 95:

«Mis poemas aún son muy jóvenes, apenas están aprendiendo a caminar»

Esto, en definitiva, habla sobre la crudeza del estado materia de los poemas aquí expuestos y que guardan polvo en mis libretas. Habla de que, aunque ya son 10 años de poesía viva, la que llevo reescribiendo y remoliendo, aquella que se encuentra en el tacto de mis huellas, aún con todo sigue siendo un cuerpo muy joven.

El ensayo, en su raíz, no busca erigir un cuerpo conciso así como tampoco mis poemas ni consolidar un poemario que hegemonice la realidad, sino abrir un espacio, una finísima apertura en mi pensamiento. Escribir es pensamiento, y saber que el cuerpo no tiene límites en la definición: saberse inacabado.

En este sentido, escribir (ya sea ensayo o un poema) es aceptar la fragilidad de toda certeza, y celebrar la potencia de la imaginación para abrir nuevas formas de comprendernos y de habitar el mundo.

Respecto a esto me remonto a la película de F for Fake, y demarcar que estos actos de ilusión que generamos como lo son los poemas o los ensayos, son eso, ilusiones, ficciones que nos tratan de hablar a través de falsedades de algo concreto.

Columna de Carlos Wolf