Consumo en la nueva era

Tocar el tema del consumo moderno desde mi esquina subjetiva es, de momento al empezar este artículo o reflexión, una tarea infranqueable.

Recuento

Porque recuento: primeramente tenemos que dar unos pasos atrás. Hablemos de la época pre-internet; antes del internet la información era distribuida a través de “medios físicos”.

Hablando con un amigo, me hacía recordar que los medios siempre fueron criticados: desde la época de Platón, en cuanto se criticaba a las personas por enajenarse con los libros, hasta épocas más actuales en las que no solo se criticaba por leer libros, sino también por escuchar la radio, ver televisión y usar internet.

Ahora, ¿cuál es el tema?

Los medios de producción y distribución del contenido

Los libros que son publicados pasan por un proceso de edición, selección y distribución; lo mismo ocurre con la radio y la televisión. En internet ese proceso fue mucho más “libre” (así lo fue en la época de los blogs, foros y demás).

Pero con la llegada de las redes sociales y el mentado ALGORITMO las cosas cambiaron: ahora el contenido es seleccionado y curado, ya sea por un Gran Otro, como diría Lacan, o por intereses particulares que desvían de manera discreta el curso del contenido que se distribuye.

Esto lo podemos ver claramente con el fiasco que fue Cambridge Analytica, donde se usó la información de millones de usuarios para influir en elecciones políticas en Estados Unidos.

¿Cómo se efectuó este fraude?

Cambridge Analytica recoge y combina miles de puntos de datos sobre cada individuo (desde actividad en redes sociales hasta historiales de compra) para construir perfiles de personalidad. La empresa modela cómo es la gente y, con esa información, segmenta audiencias y genera anuncios hechos a medida para grupos con preocupaciones concretas (por ejemplo, derechos sobre el aborto o armas). Sus responsables sostienen que ese enfoque sustituye la publicidad masiva por mensajes hiperpersonalizados.

Esto actualmente es una herramienta que no solo Cambridge Analytica tenía, sino que cualquier empresa o individuo puede usar para hacer comerciales hiperpersonalizados y vender productos o ideas a través de las redes sociales. Resumiendo: muchas aplicaciones incluyen SDK y librerías que permiten rastrear el comportamiento del usuario y enviar telemetría a servidores centrales. Usando APIs publicitarias (p. ej. Google Ads) se pueden crear anuncios personalizados basados en el comportamiento en línea. A través de la recopilación de datos se puede generar un perfil detallado de cada usuario, “anonimizado” hasta cierto punto, pero altamente personalizado.

Un ejemplo de esto es que, mediante el comportamiento en diferentes aplicaciones y servicios, se puede inferir el sexo, la edad, intereses, tipo de productos consumidos y rango de ingresos de un usuario; muchas apps también tienen acceso a la ubicación GPS, lista de contactos o galería de fotos (y sus metadatos), lo que profundiza aún más el perfil.

A muchas personas realmente les da igual; sin embargo, en términos de privacidad y de cómo son influenciadas en asuntos políticos y legislativos, esto debería tener mayor importancia. La privacidad y la capacidad crítica del individuo son fundamentales para el desarrollo de la sociedad.

Referencias

Cheshire, Tom. “Behind the Scenes at Donald Trump’s UK Digital War Room.” Sky News, 22 Oct. 2016, www.sky.com/story/behind-the-scenes-at-donald-trumps-uk-digital-war-room-10661571.

Columna de Carlos Wolf